domingo, 27 de julio de 2014

En la Ciencia del Cáncer, Muchos “Descubrimientos” No se Pueden Sostener

Un antiguo investigador de la Amgen Inc encontró que muchos estudios esenciales sobre cáncer -gran proporción de ellos de laboratorios universitarios- no son fiables. Con serias consecuencias al producir nuevos medicamentos en el futuro.
Durante una década como jefe de la investigación mundial del cáncer en Amgen, C. Glenn Begley identificó 53 publicaciones “relevantes” -artículos en las principales revistas, de laboratorios reconocidos- para que su equipo las reprodujera. Begley trató de chequear doblemente los resultados antes de usarlos para el desarrollo de medicamentos.

Resultado: 47 de las 53 no podían ser replicadas. Describió sus hallazgos en una crónica publicada el miércoles en el semanario Nature.
“Fue impactante,” dijo Begley, ahora vicepresidente senior de la compañía de biotecnología privada TetraLogic, la cual desarrolla medicamentos para el cáncer. “Estos son los estudios en los que se basa la industria farmacéutica para identificar nuevos objetivos para el desarrollo de medicamentos. Pero si usted va a apostarle 1 millón, 2 millones, o 5 millones a una observación, necesita primero estar seguro de que es verdad. En cuanto intentamos reproducir estos documentos, nos convencimos de que no se los puede tomar en serio.

El fracaso en ganarle “la guerra al cáncer” ha sido atribuida a muchos factores, desde el uso de ratones como modelos de laboratorio que son irrelevantes en cánceres humanos hasta los organismos de financiación que tienen aversión al riesgo. Pero recientemente un nuevo culpable ha emergido: muchos de los principales descubrimientos científicos, hechos en animales o células en placas de laboratorios, que son destinados a mostrar el camino para un nuevo medicamento, son erróneos.
La experiencia de Begley se hace eco de un reporte de científicos de la Bayer AG del año pasado. Ningún grupo de investigadores alega fraude ni identificaría la investigación que ellos habían tratado de replicar. Pero ellos y otros temen que este fenómeno sea el producto de un sistema corrupto de incentivos con académicos acortando gastos para alargar sus carreras.

George Robertson de la Universidad e Dalhousie en Nueva Escocia, trabajó antes en Merk en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson. Mientras estaba allí, él encontró también numerosos estudios que no podían sostenerse.
“Esto vuelve loca a la gente de la industria. ¿Por qué estamos viendo un colapso en la industria farmacéutica y biotecnológica? Una posibilidad es que la academia no provee descubrimientos acertados.” dijo.

CREALO O NO
Durante las últimas dos décadas, la ruta más prometedora en cuanto a nuevas drogas del cáncer ha sido una liderada por descubridores de Gleevec, la droga de Novartis que se dirige a una forma de leucemia, y Herceptin, una droga para el cáncer de mamá de Genentech. En ambos casos, los científicos descubrieron un cambio genético que convertía a una célula normal en una maligna. Estos descubrimientos les permitieron desarrollar una molécula que bloquea el proceso de producción del cáncer.

Este enfoque llevó a una explosión de demandas de otros objetivos potencialmente modificables por fármacos. Amgen trató de replicar los nuevos documentos antes de lanzar sus propios proyectos de descubrimiento de fármacos.

Los científicos de Bayer no tenían mucho más éxito. En un documento del 2011 titulado, “Believe it or not,” ellos analizaron proyectos de la compañía basados en “información publicada ya existente” de estudios científicos básicos. “Con frecuencia, la información clave no puede ser reproducida,” escribieron Khusru Asadullah, vicepresidente y jefe de detección de objetivos de Bayer HealthCare y colegas en Berlín.

De 47 proyectos sobre cáncer en Bayer durante 2011, menos de ¼ (un cuarto) pudo reproducir hallazgos previamente reportados, a pesar del esfuerzo de tres o cuatro científicos que trabajaron a tiempo completo por más de un año. Bayer dejó los proyectos.

Bayer y Amgen encontraron que el prestigio de una revista no era garantía de que un documento fuera sólido. “La comunidad científica asume que las demandas en un estudio preclínico pueden ser tomadas por su valor aparente,” Begley y Lee Ellis del Centro de Cáncer Anderson MD escribieron en Nature. Asume también que “el mensaje esencial del documento puede ser confiable… Desafortunadamente, este no es siempre el caso.”

Cuando el equipo de replicación de Amgen, cerca de 100 científicos, no pudo confirmar resultados reportados, se comunicaron con los autores. Aquellos que cooperaron discutieron lo que podía explicar la incapacidad de Amgen para confirmar los resultados. Algunos dejaron que Amgen tomara anticuerpos y otros materiales utilizados en el estudio original, e incluso repitieron los experimentos bajo la dirección de los autores originales.

Algunos autores le pidieron a Amgen que firmara un acuerdo confidencial prohibiéndole revelar datos en desacuerdo con los resultados originales. “El mundo nunca sabrá” que 47 estudios -muchos de ellos muy citados- son aparentemente incorrectos.

La respuesta más común dada por los científicos desafiados era “Ustedes no lo hicieron correctamente.”  Ciertamente, la biología es amigablemente compleja, anotó Phil Sharp, un biólogo de cáncer, ganador de un Nobel por el Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Incluso en los estudios más rigurosos, los resultados podrían ser replicables solo en condiciones muy específicas, explica Sharp: “Una célula cancerosa puede responder de una manera en ciertas condiciones y de otra en condiciones diferentes. Creo que mucha de la variabilidad puede provenir de esto.”

LA MEJOR HISTORIA

Otros científicos temen que algo menos inocuo explicque la falta de reproducibilidad.

En algún momento de su proyecto para reproducir estudios prometedores,  Begley se reunió para desayunar, durante una conferencia sobre cáncer, con el principal científico a la cabeza de uno de los estudios en cuestión.

“Revisamos el documento renglón por renglón, parte por parte,” dijo Begley. “Expliqué que habíamos hecho su experimento 50 veces y que nunca habíamos obtenido su resultado. Él dijo que ellos solo lo habían hecho 6 veces y habían obtenido el resultado 1 vez, pero lo publicaron en el documento porque hacía la mejor historia. Es muy decepcionante.”

Tal selecta publicación es solo una razón de porqué la literatura científica está condimentada con resultados incorrectos.

Por un lado, estudios científicos básicos raramente son “cegados” de la forma que lo son los ensayos clínicos. Es decir, los investigadores saben qué línea celular o ratón tienen tratamiento o tienen cáncer. Eso puede ser un problema cuando los datos están sujetos a interpretación, para un investigador que esté intelectualmente dedicado a una teoría es mejor interpretar evidencia ambigua a su favor.

El problema está más allá del cáncer.

El martes, un comité de la Academia Nacional de Ciencias testificó que el número de estudios científicos que tuvieron que ser devueltos creció diez veces más que la década pasada; el número de artículos publicados en revistas creció solo un 44%.

Ferric Fang de la Universidad de Washington, hablando al panel, culpó al ambiente académico hipercompetitivo que fomenta una ciencia mediocre e incluso el fraude, como también muchos investigadores compiten por la disminución de la financiación.

“El ticket más seguro para obtener una subvención o un trabajo es teniendo una publicación en una revista de alto perfil,” dijo Fang. “Esta es una creencia poco saludable que puede llevar a un científico a envolverse en el sensacionalismo e incluso algunas veces en comportamientos deshonestos.”

El sistema de recompensa académica desalienta los esfuerzos para asegurase de que un hallazgo no sea una simple coincidencia.  Ni hay un incentivo para verificar el descubrimiento de alguien más. Tan reciente como a finales de los 90s, la mayoría de las posibles drogas del cáncer eran respaldadas por 100 a 200 publicaciones. Ahora cada una puede tener menos de la mitad de una docena. 

“Si usted puede escribirla y publicarla no está pensando siquiera en reproducibilidad,” dijo Ken Kaitin, director del Centro Tufts para el Estudio del Desarrollo de Medicamentos. “Usted hace una observación y sigue. No hay incentivo para averiguar si estaba equivocado.”

(Nota: el investigador C. Glenn Begley no se relaciona con el autor de esta historia, Sharon Begley)

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